Por Nomatedigo – Política / Ambiente
En una votación ajustada, el Senado de la Nación aprobó este jueves una serie de modificaciones a la Ley de Glaciares 26.639, la normativa que regula la protección de los glaciares y del ambiente periglacial en Argentina. Con 40 votos a favor y 31 en contra, la iniciativa impulsada por el Gobierno nacional obtuvo media sanción y ahora deberá ser tratada por la Cámara de Diputados.
Qué propone la reforma
El proyecto busca redefinir el alcance de la protección sobre los glaciares y sus áreas periglaciales, introduciendo cambios significativos en la forma en que se determina qué zonas están protegidas y quiénes pueden habilitar actividades productivas, como la minería, en torno a esos cuerpos de hielo.
Entre los puntos centrales de la modificación:
- Se le otorga mayor capacidad a las provincias para interpretar y decidir sobre la inclusión de áreas periglaciales dentro del inventario de zonas protegidas.
- Se reemplaza en algunos casos la prohibición absoluta de actividades extractivas por evaluaciones de impacto que permitan excepciones, según lo determinen las autoridades provinciales y evaluaciones técnicas.
- El proyecto también redefine criterios técnicos, como el concepto de “relevancia hídrica” que puede determinar si un glaciar o ambiente periglacial cumple una función estratégica en la recarga de cuencas.
Debate político y ambiental
La reforma genera una fuerte división política y social. Por un lado, el oficialismo y aliados argumentan que los cambios resuelven ambigüedades técnicas, fortalecen el federalismo y facilitan la inversión productiva en regiones con potencial minero.
Por otro, grupos ambientalistas y especialistas aseguran que la modificación representa un retroceso en la protección ambiental, porque podría debilitar las garantías de resguardo de fuentes estratégicas de agua dulce frente a actividades extractivas.
El proyecto ahora continúa su discusión en la Cámara de Diputados, donde se definirá si las modificaciones se convierten en ley definitiva.