España afronta una de sus peores tragedias ferroviarias en años después de que un tren de alta velocidad descarrilara y colisionara con otro en la provincia de Córdoba, sur del país, dejando un saldo de al menos 40 personas fallecidas y más de 120 heridas, varias de gravedad.
El accidente ocurrió el pasado domingo por la noche en la localidad de Adamuz, cuando un tren de la línea Iryo que circulaba desde Málaga hacia Madrid se salió de las vías y terminó invadiendo la vía contraria, impactando de manera frontal contra un tren Alvia que viajaba en sentido opuesto a Huelva. Aproximadamente 500 pasajeros iban a bordo de ambos convoyes cuando se produjo la colisión, según las autoridades.
Las labores de rescate y recuperación se extendieron durante toda la madrugada y hasta este lunes, con equipos de emergencias trabajando para acceder a los vagones más dañados y recuperar cuerpos atrapados entre los restos. El ministro del Interior confirmó que aún siguen las tareas de identificación de víctimas, mientras familiares esperan noticias sobre sus allegados.
En medio del luto nacional declarado por el Gobierno, también se confirmó otro incidente ferroviario ocurrido días después en Cataluña: un tren de cercanías en Gelida, en la provincia de Barcelona, chocó contra un muro de contención derrumbado por las fuertes lluvias, dejando al menos una persona muerta y varios heridos, lo que intensifica la preocupación sobre la seguridad en las redes ferroviarias del país.
Las autoridades mantienen abiertas múltiples líneas de investigación para determinar las causas de ambos siniestros, incluyendo posibles fallas en la infraestructura o en la señalización, mientras se multiplican las críticas desde sectores políticos y sociales sobre la gestión y mantenimiento de las vías de tren en diferentes regiones.
Fuentes: Reuters, El País y AP New